Y poco a poco uno se va reencontrando con aquel que dejó en el camino de la emigración…

2015-10-17 21.27.58(1)

Hallo Leute

esta última semana ha sido importante para mí porque a partir de una noticia inesperada la semana anterior parece que voy aceptando lo que hay, que no es lo que esperaba pero tampoco es tan malo. Con ello me he dado cuenta que he vuelto a cierto nivel de profundidad en ciertas cosas que la tenía dormida desde que llegué y empezó mi trayectoria en Alemania.

Simplemente diré una frase que me ha salido de dentro. No se si alguien la habrá dicho ya, pero si no, me apropio la autoría 🙂

“No es más importante en tu vida quien más tiempo pasa contigo sino quien más te hace sentir”

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Cuidado con lo que deseas que se puede cumplir

…Y un día te dan una noticia que implica que te tienes que someter a un tratamiento por un tiempo indeterminado si quieres mejorar tu condición actual. Entonces saltan todas las alarmas porque eso implica que realmente ya estás haciendo tu vida aquí, que no puedes salir corriendo si quieres, que tienes que seguir manteniendo tu nivel de ingresos para poder económicamente con todo, etc. La frase esa de “cuidado con lo que deseas que se puede cumplir” es cierta. Pero no te dicen la segunda parte y es que todo tiene un precio.

Resultó que Alemania era más duro de lo que pensabas (lo oías pero hay que vivirlo para sentirlo), que aunque fueras capaz de vivir sola en España durante unos años aquí no lo llevas tan bien porque en el fondo vives en un micromundo (casa-trabajo-whatsapp de Alemania a España y viceversa o dentro de Berlin con personas que viven en el barrio de al lado…). Todo se vive diferente.Percepción…¡qué gran concepto!. Las cosas son según del cristal con que se mire, eso es la percepción y ahora lo que ves es un lado positivo (independencia económica, que ya tenías en España ) y el negativo se traslada mayormente a las relaciones sociales. De todos modos, con perspectiva, te das cuenta que ahora si que de verdad te independizaste, ahora si caminas sola, ahora todo depende de tí…

Valiente…me lo han dicho muchas veces. Que si he sido muy valiente en venir sola, en luchar por que que quería, en tomarme un respiro cuando lo necesité….Yo también tengo miedo, y mucho. Simplemente lo afronto. No se si es valentía o no, pero por ahora prefiero seguir adelante.

Realmente este año que está acabando no ha sido malo para mi, me he establecido al menos laboralmente, ya tengo la estabilidad que buscaba. Pero queremos tenerlo todo, y todo, a la vez, y en un entorno en el que tienes muchos handicaps no es sencillo.

Ahora tengo varias cosas en mente. Primero, otro trabajo. El actual tiene ciertas características que no las había vivido en mi vida (jefes que abusan de su posición, sensación de tener pocos derechos, etc.) y estoy mal pagada para mi trayectoria laboral. Tengo poca flexibilidad, lo que implica dificultades en otros ámbitos, etc. Asi que espero que 2016 me traiga otro trabajo al menos mejor remunerado y que pueda faltar sin problemas si me pongo enferma o no tenga que temblar cada vez que pido vacaciones.

Antes de venir leí  sobre el “síndrome de Ulises”, que es el síndrome que vivimos los emigrantes. Según eso hay que elaborar ciertos duelos como a la familia y seres queridos, lengua, la cultura, la tierra, estatus social, el contacto con el grupo de pertenencia. Esto se ve acompañado con tristeza, ansiedad, días en los que todos te parece negro y otros maravillosos, deterioro físico, etc. Parece ser que dura unos años. Yo considero que estoy totalmente metida en él aunque como sigo diciendo soy afortunada. El problema es que no me siento afortunada, sabiendo objetivamente que lo soy (otra vez la percepción). Simplemente poco a poco una va haciéndose mayor y le da por pensar en cosas que nunca antes pensó, como que pasaría si me desmayo en mi casa, por ejemplo…¿alguien se enteraría?. Si, al cabo de unas horas se preguntarían donde estoy y demás pero quien sabe si fuera algo importante

En resumen, que un día te dan una noticia y te das cuenta que o te quedas o te vas, que no puedes estar entre dos aguas. Ninguno de los sitios me dará todo lo que busco y al final, aunque hay que escuchar al corazón, la cabeza ha de estar fría para decidir.