Vacaciones en España…

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Hallo Leute

llevo 5 días en España, concretamente en Canarias, de donde provengo. Solo puedo decir…uff. Que mal veo todo, este no es el país que yo conocía.

Cuando vengo siempre aprovecho para pensar bastante sobre la decisión que tomé en su momento de emigrar. A veces me parece que no estaba yo muy bien cuando pensé en ello, que no sabía cuales eran las dificultades reales de integrarte en Alemania. De todos modos por mucho que leí que era complicado nunca me influyó en mi decisión. Así soy yo: si algo quiero voy a por ello por mucho que los otros me digan que no.

Ahora, con la perspectiva de una vida en Alemania vuelvo aquí con el deseo interno de poder volver pero…la realidad es la que es. Volver o no…¿qué me ofrece cada uno de los países? Yo, por ser como soy (una persona orientada al trabajo/estudio), veo que Alemania me ofrece algo que no me ofrece ahora mismo España. Me ofrece trabajo. De vez en cuando envio CV a España pero nadie me llama para entrevistas, cuando en Alemania si que lo hacen. En España ¿que tengo? Más afecto. Nunca me había dado cuenta hasta que mi vida profesional se ha estabilizado en Alemania. Conseguida cierta estabilidad ahora, la otra pata, la de los afectos, es la que hay que reforzar.

Se acabó la luna de miel con Alemania. Ahora si veo como es el país en realidad y bueno, no voy a quejarme porque los objetivos que perseguía se han cumplido. El único que no se ha cumplido es el del alemán. Todo el mundo me dice que necesito más tiempo, y es así pero a veces me desespero. Una nota progresos pero nunca es suficiente.

Según los expertos hay cuatro fases en la emigración:

1. Luna de miel. Esa en la que todo es novedoso. A mi me duró como dos años. Creo que fue más larga de lo normal porque yo fui muy motivada a Alemania. Se dice que dura sobre año y medio…

2. Depresión. Empieza cuando te das cuenta de lo que echas de menos de tu país. En mi caso, creo que empezó a los dos años e hice un “stop”. Regresé a España por cuatro meses porque necesitaba saber qué quería. Como yo, muchos regresan…y como yo muchos volvemos a irnos. Pero volvemos y a veces ciertas dudas siguen porque estar totalmente integrado es muy difícil.

3. Integración. Depende del país tarda más o menos en llegar (dicen que mínimo tres años). Yo no me siento un bicho raro en Alemania, no me siento excluída ni siento que es “demasiado” para mí (cosa que sí sentía el año pasado, me daba la impresión que era mucho para una persona sola). Pero el tema del idioma hace que no me pueda comunicar como me gustaría y eso hace que sea más difícil tener una vida lo más parecida posible a mi vida en España. Para mi es importante comunicarme pero en alemán no puedo hablar de los mismos temas que en español o en inglés. Eso supone una barrera. Además, la gente, la cultura. No soy ni por asomo una persona fiestera, tampoco soy alguien que necesite estar siempre rodeada de gente, pero eso no impide que eche de menos como me tratan las personas de mi país o latinos…Eso, la calidez, eso si que lo echo de menos. Echo de menos que en el trabajo no pueda ser yo completamente porque si lo fuera probablemente me echarían. Así que soy “yo” fuera del trabajo pero a este “yo” le quedan muchas cosas que hacer fuera del trabajo

4. Nueva vida. Dicen que en esta etapa te olvidas de tu vida pasada. Yo realmente no creo que nunca la olvide. Dicen también que esto se debe para mitigar los deseos reales de regresar. Esto si creo que es así. Creo que uno poco a poco se va dando cuenta que quizás no puede volver porque en nuestro país no hay sitio para nosotros (cuando digo sitio me refiero a por ejemplo un trabajo). Además, uno cambia y está en una especie de dos mundos con lo cual habrá que decirdirse por uno.

Ahora, desde España, veo que estar en Alemania es objetivamente mejor pero tengo que empezar a verlo todo con otros ojos. Sobre todo tengo que hacerme una “vida” allí,cosa que me cuesta.

Estos días he tenido experiencias que no las habia vivido desde que estuve en Cuba hace unos años (y no recuerdo cuando fue la última vez que me pasó en España): pedir algo y “no tengo”. Pedí dos bebidas diferentes en un establecimiento muy conocido y no tenían. En Alemania nunca me pasa…lo que está en la carta está, y lo que no, no.

Por otro lado…la calidad de muchas cosas. Hace 10 años uno iba por cualquier país europeo y no teníamos nada que envidiar. De hecho éramos la envidia de muchos. Ahora…ahora veo que la sanidad por ejemplo, es un caos. Que los productos se venden a un precio prácticamente igual cuando la calidad es menor. Que el dinero negro corre como antes de la entrada del euro…Que seguimos con malas prácticas y poca profesionalidad en muchos ámbitos. O sea, para mi, hemos regresado a los 90. La única diferencia es que estamos hiperconectados.

Mucha gente quiere volver a España y creo que la mayoría volverá (o volveremos, quien sabe). ¿Por qué? Porque la cultura alemana y el idioma frena la integración. Uno intenta integrarse pero…no siempre la respuesta de la otra parte es positiva.

En estos días he salido con amigos de mi época universitaria…¡cómo ha pasado el tiempo! Estamos todos más gordos y más viejos 😉 pero menos alguna excepción que trabaja en algún organismo estatal, el resto son universitarios  desempleados o con trabajos precarios en forma de autónomos que no les da muchas veces ni para cubrir costes. Entonces pienso que yo lo he pasado mal pero ellos también lo están pasando mal. Todo el día con el teléfono en la mano para facturar cantidades irrisorias por servicios de arquitectura, abogacía, etc. No nos ha tocado una época fácil, incluso en el ámbito de las relaciones personales las cosas no son como nos dijeron que serían y al final da igual España o Alemania. España no es como era y ahora creo que estamos en un punto sin retorno.

Y yo mientras tanto, doy gracias por no haber cambiado tanto como pensaba. Mi esencia sigue siendo la misma y me sigo sintiendo igual de cómoda con la misma gente de hace casi veinte años. Simplemente ya no tenemos veinte años y nuestras vidas no son lo que esperábamos. Esto es lo que echo de menos en Alemania, justamente esto.Ese cariño, ese afecto, ese “calor”. Esas conversaciones de siempre. Pero bueno, quizás deba mentalizarme que esto puedo tenerlo en “pequeñas dosis”, quizas un par de veces al año. Y mientras seguir mi camino, porque como dice uno de mis amigos, que sabe bien de lo que habla”, “lo importante es tener la nevera llena” y yo en ese sentido no puedo quejarme.

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