Desde España con amor…y nostalgia

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Queridos todos,

llevo más de una semana en Madrid y es ahora cuando he podido pararme a pensar un poco…No he tenido tiempo de nada, ha sido todo muy estresante y por fin mañana empiezo a trabajar. Lo necesito, pues debo tener algo que hacer cada día que me recuerde porqué volví.

Desde que he parado un poco el ritmo (hará dos días) ha llegado el momento de pensar un poco, reflexionar y sentir todo aquello que por estar demasiado ocupada no podía sentir antes.

El regreso a España, como toda decisión importante, tiene dos caras. Por un lado la cara amable, el querer progresar profesionalmente, el tener un ambiente donde no me sienta tan aislada, el no estar tan lejos de quienes me quieren. Pero por otro lado no puedo evitar recordar lo que dejé, el porqué me fui a Alemania y que no pude conseguir todo lo que quería.

Cuando en 2012 fui a Alemania lo hice con la intención de que fuera para siempre. Sabía que podían pasar muchas cosas, pero prefería mirar adelante y pensar que podría hacerme un hueco en Alemania. Fui consiguiendo cosas, no puedo decir en absoluto que me fuera mal pero también, quizás por la época de mi vida en la que estoy, las cosas no fueron suficientes. Faltaron las personas.

Con 20 años, 25 o 30, tenía mis amigos…y siempre aparecían otros nuevos. Con 41 que tengo ahora me ha costado mucho en Alemania aparte de que me pasaba el día entero trabajando (eso de salir a las 17 en mi caso ha sido un mito).

Siento que tengo que hacer un luto, porque yo quería ciertas cosas, unas las conseguí y otras no…Y de repente un día, un tren pasó por mi puerta y no dudé en subirme a él.

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Este tren aún no se a donde me lleva en mi vida. Solo se que me ha traído a Madrid, a un buen trabajo, y creo que a una vida mejor que la que tenía en Alemania. Sí, en Alemania estaba más protegida si perdía el empleo, probablemente cobraría una pensión de jubilación, si tuviera hijos estos estarían más protegidos, etc. O sea, materialmente probablemente tenía una mejor vida, o al menos más segura. Pero eso no lo es todo en la vida.

En esta etapa de mi vida me he dado cuenta de la necesidad de relación que tengo. Quizás antes no lo noté porque con lo que tenía era suficiente (prefiero estar con dos personas que con 10) pero cuando te vas a vivir a otro país, sola, donde no conoces a nadie, si necesitas rodearte de gente, cosa que yo en un principio no hice porque solo me hubiese relacionado con hispanohablantes y más tarde las circunstancias me llevaron a que mi círculo fuera muy reducido. Quizás yo tampoco tuve suficientes habilidades para conocer a mucha gente, quizás debería haber hecho más…pero no pude.

De lunes a viernes me sentía bien. Trabajaba, me relacionaba, me sentía útil…Pero llegaba el fin de semana y ahí empezaban mis problemas. No tenía con quién salir y había llegado un momento en el que me cansaba seguir buscando sitios que descubrir sola…Intentaba meterme en algún grupo de algo y los horarios normalmente eran incompatibles con mi trabajo…Creo sinceramente que si hubiera ido con menos edad las cosas en ese sentido hubieran sido más sencillas.Eso fue realmente lo que me trajo a España de nuevo. La soledad.El sentir que no tenía nada más que hacer en Alemania que trabajar.

Con este ramo me despidieron mis compañeros de trabajo…realmente me emocioné mucho ese día.

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He cambiado unas cuantas veces de trabajo en mi vida y creo que esta ha sido la más especial. Me costó sentirme bien en él porque no tenía nada que ver con mis empresas anteriores pero una vez lo conseguí estaba contenta. Me ha dado pena irme, aunque el cambio laboralmente es un salto importante.

Y si, también dejo amigos y conocidos en Alemania. También los echaré de menos. De hecho ya los echo de menos, como echo de menos algunas cosas…pero he de seguir adelante. Como decía una amiga, “lo que sucede, conviene”. Creo que esto es lo que más me conviene pero aún así no puedo evitar sentir cierta nostalgia por lo que pudo ser y no fue…o no fue todo lo que yo quería.

Un abrazo para todos

Patricia

De nuevo en Alemania e intentando poner en práctica lo aprendido

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Hallo Leute,

estoy en Berlín de nuevo. Todo se precipitó y tuve que regresar antes de lo esperado. Sí, ahora es mucho más fácil que antes: conozco el idioma, la ciudad, tengo trabajo con el que puedo vivir decentemente (no todos los que lo tienen pueden decir lo mismo)…pero siempre te llevas sorpresas.

Una de las mayores dificultades a la hora de llegar a Alemania es el tema del alojamiento. Yo dejé mi casa cuando me fui y ahora tuve que buscar otra rápidamente. Cuando esto sucede o simplemente cuando no encuentras piso, hay una buena opción (aunque más cara): los Wohnung auf Zeit. Son casas amuebladas con todos los costes incluídos en las que puedes estar un cierto tiempo (hay un máximo de meses con comisión a través de las agencias) y luego puedes quedarte un máximo de tiempo según cada caso pero nunca será un contrato al uso. Te piden una kaution (fianza) que suele ser entre uno y dos meses (al menos con las agencias que yo he trabajado) y una comisión mensual que suele ser del 25% del valor de la mensualidad más IVA.

Lo bueno es que están “listas para vivir”. Tienes de todo y suelen estar en sitios céntricos. Lo malo como dije el precio pero a veces es la única manera de hacerlo.

Después de unos meses fuera de Berlín he vuelto un poco diferente. He “cogido aire” en España e intento no cometer algunos errores como quejarme. Aquí las cosas son como son y muy difícilmente cambian así que o me aguanto o no sobrevivo. Otro reto es ver mucha más tele. Realmente la tele me aburre, como también lo hacía en España así que prefiero muchas veces ver películas en alemán en internet para “hacer oído”.

También es importante, si quieres vivir aquí y no estar de paso, que tus amistades también tengan la intención de estar un tiempo en el país y que no quieran salir corriendo a España. A veces ese ” ¡ay España!” nos perjudica más que nos ayuda si queremos comenzar algo nuevo en otro país. Hay que mirar hacia adelante y a España siempre se puede volver. Simplemente hay que valorar qué quieres para tu vida y dónde te sientes mejor. Ningún país es perfecto pero si por ejemplo en Alemania tienes trabajo pero te pasas el día triste porque quieres volver…¿merece la pena? Eso depende de cada uno y de como vea la vida.

Estoy expectaante ante todo lo que se avecina…ahora todo es mucho más fácil pero nunca en Alemania nada es fácil y se necesita muuuucha paciencia para algunas cosas. A veces me pregunto como pueden ser tan lentos.

Así que nada, he vuelto a Berlín. El trabajo obliga y parece que seguiré en esta ciudad. Me hubiera gustado estar en otra más alemana y menos caótica pero esto es lo que hay.En muchos sentidos soy afortunada.

Esto es todo por ahora…acabo de llegar y tengo muchas cosas por hacer.

¡Gracias por leerme!

Patricia

Vuelves a España y …¿quién eres?

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Hallo Leute,

llevo tres meses en España y me quedan alrededor de seis para volver. Estos dos meses han sido muy intensos, de hecho diría que es ahora cuando mi ritmo empieza a ser “normal” y puedo estar más tranquila.

Salí de Alemania sin querer irme pero sabiendo que necesitaba un tiempo para reflexionar si quería realmente vivir allí, con las carencias que tenía o era mejor estar en España. En el fondo tenía la respuesta pero era necesario tomar distancia para por un lado curarme de mi enfermedad y por otro estar segura y ser consciente de que la decisión que tomaría estaría sustentada en razones racionales y no solo emocionales.

Yo siempre quise quedarme en Alemania pero hay momentos en los que por lo que sea uno tiene que parar y valorar si merece la pena los malos momentos que pasa, cuando en España no los pasaría y si las cosas que te puedes perder que van pasando en España se compensa con la vida que tienes en Alemania.

Pasé por momentos delicados pero no sabía que la vuelta fuera complicada. Yo esperaba sentirme bien, arropada, disfrutar del buen tiempo de Canarias…etc. Pues no, no fue así.

Sí, al menos tuve buen tiempo un par de semanas, porque este año el tiempo no está siendo demasiado bueno en Canarias pero parecía que yo no tenía nada que hacer aquí. Estaba perdida. Además, como pensaba volver a Alemania, estaba preocupada por no perder el idioma, así que lo primero que hice fue buscar una profesora nativa de alemán y un tándem para seguir practicando. Después, seguí buscando formación en mi profesión porque este tiempo tendría que justificarlo de alguna manera (en Alemania no les gusta los “huecos” en el CV).

Cuando tuve esto solucionado vino lo peor. El darme cuenta que aquí ya no tenía nada y ni sabia buscar trabajo que me movía mejor en Alemania que aquí, que iba a hacer trámites y todo había cambiado tanto que parecía extranjera y que hasta pensaba en alemán. No ayudó el hecho de la casi ausencia de amigos en mi isla (he estado muchos años fuera y también los de aquí viven en otros sitios) o que la situación personal de gente de mi absoluta confianza haya cambiado en el tiempo que yo he estado fuera.

Llegó un momento en que me di cuenta que me sentí peor que en Alemania. Alemania no era mi país, no había crecido allí, era normal que no tuviera mucha gente con la que contar…pero es desagradable volver a tu país y no tener esos apoyos porque al final la vida sigue y todos hacen su vida sin ti. La gente te trata de manera “normal” pero tú necesitas más, porque estás carente de atenciones, al menos yo lo estaba…y eso fue duro.

Me he sentido que aquí no tenía nada que hacer (y de hecho aún lo siento, pero en parte porque no pienso quedarme), por un lado porque cuando miro las ofertas de empleo no hay nada y por otro mi vida social es reducida…y echo de menos la mayor parte de mi vida en Alemania. Quizás lo único que no echo de menos es el aislamiento que a veces se siente pero mi mundo está más allá que aquí.

Tuve una sensación que nunca en mi vida había tenido. Al estar en mi casa sentía como si algo dentro de mi se iba llenando poco a poco. Hasta que un día se llenó.

Este tiempo en España me ha hecho ver lo que hice bien y lo que hice mal en Alemania…pero claro, es muy difícil hacerlo todo bien. Me equivoqué al no relacionarme demasiado desde el principio porque las relaciones son importantes y esa va a ser tu nueva familia. Yo lo justifico porque quería hacerlo todo sola y aprender el idioma. De hecho, el objetivo se consiguió, hice prácticamente todo sola y tuve que hablar alemán. Pero esto a la vez me aisló y solo cuando conseguí trabajo me abrí a conocer gente.

Ahora haría las cosas de una manera un poco diferente pero por otro lado creo que hice todo de la mejor manera que supe y pude. Alguien me ayudó mucho en ciertos momentos complicados y fue una suerte, gracias a él aprendí mucho de como funciona el país, cosa que no es fácil y es necesario para poder decidir si quiero estar en Alemania o en España.

Con todo creo que cada uno lo hace lo mejor que quiere y puede pero creo que la clave para vivir medianamente bien en Alemania es el idioma. Poder comunicarte con todos, acceder a todo, hacer amigos alemanes, o de donde sea…eso es muy importante. Mientras más vivas en alemán, más integrado estarás si lo que quieres es hacer tu vida en Alemania.

Estoy renovando mis fuerzas porque desde aquí veo todo con distancia. España no es lo que era, y no hablo de economía…es en todo, y encima parece que no hay oportunidades para vivir de una manera digna. Alemania es dura, pero lo más duro ya lo he vivido. Quizás este momento tenía que llegar.

Uno cuando emigra no es consciente de que lo que deja. Con el tiempo la gente se acostumbra a vivir sin tí…al igual que tú sin ellos pero claro, tú identificas España con esta gente y cuando vuelves crees que todo el mundo te va a llamar o te van a preguntar como estás. Pero no…la gente se acostumbró a estar sin ti y tú simplemente eres alguien más que quizás antes fuiste importante pero las cosas han cambiado. Quizás para alguien si sigas siendo muy importante, pero eso, una persona, o si eres muy afortunado, dos. Pero nadie estaba esperando que regresaras aunque te lo dijeran por skype, whatsapp o como fuera. Y ahora se que en mi vuelta será igual, no hay que hacerse ilusiones, no pensar que nadie me estará esperando porque la vida no se es imprescindible para por nadie.

Un pequeño balance de mi estancia en Alemania…¡cómo he cambiado!

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Hallo Leute,

Estos días he estado releyendo el blog. Hace 1 año y casi nueve meses que llegué y no reconozco a la persona que el 2 de septiembre de 2012 cogió un avión rumbo a Frankfurt.

Hace unas semanas le dije a alguien que quería volver a ser la misma persona que llegó. Me refería a la misma persona ilusionada y que aunque sabía que no iba a ser fácil pensaba que al final conseguiría sus objetivos. ¡Qué ingenua cuando dije eso! Es imposible. Nunca más seré la misma. Puedo tener ilusiones y luchar por mis objetivos, por supuesto…pero ser la misma, nunca.

Me he leído y no me he reconocido. No he venido a Alemania con 20 años sino casi con el doble y al leerme me daba la impresión que esa que escribía era alguien mucho más joven que la persona que soy ahora.

No se si he madurado o realmente ya me he dado cuenta de lo que significa la emigración. Creo que nada de lo que me suceda de aquí en adelante me podrá sorprender más que las cosas que hasta ahora he vivido. O si, nunca se sabe, pero creo que lo peor ya lo he vivido al menos en cuanto a lo que es la emigración en si (ir, venir, el no saber el idioma, la búsqueda de trabajo, la burocracia, las cosas básicas que se necesitan en el país, las búsquedas de piso, como funcionan aquí ciertas cosas básicas, etc.)

Me sorprende muchísimo leerme. No me reconozco en absoluto y veo a la persona que llegó aquí como alguien totalmente inocente. Preparé mucho el viaje, tanto como se podía desde fuera. Leí, me documenté. Sabía de la dureza de estar aquí pero una nunca es consciente de lo que la dureza significa hasta que la vive. Para unas personas la dureza es simplemente estar fuera de su país, para otros echar de menos un modo de vida, para otros estar lejos de sus seres queridos. Pensaba que estas cosas no las llevaría mal y realmente ha sido así al 95%

Mi forma de ser y el porqué vine a Alemania me ayudó en el primer año pero yo no soy diferente a nadie y después ha venido la etapa más dura para mi. En esta etapa no he escrito mucho porque no me ha apetecido mostrarme tanto. Mi vida se convirtió en un lío que no sabía resolver donde el período de adaptación de la emigración me daba por todos lados.

Durante estos meses ha sido difícil estar conmigo, ser mi amigo o ser mi familia. Nadie me entendía por mucho que lo intentaran porque solo quien ha vivido lo que yo estaba viviendo puede comprenderlo. Alguna „amiga“ se quedó por el camino porque decía que hacía lo imposible para entenderme y no lo conseguía y yo le dije que buscara en internet „etapas de la emigración“ si quería entenderme. Realmente ahora mismo me da pena que esto haya sucedido pero en ese momento no me dolió porque bastante tenía con todos mis problemas del día a día. Otra decepción más y en el fondo no me sorprende pero me entristece, claro que si. Pero otra gente sigue estando ahí y les agradezco su paciencia en algunos casos infinita.

Creo que una de las cosas más duras es darte cuenta que hay cosas que quieras o no quieras si quieres seguir en el país tendrás que aceptar que debes hacer ciertas cosas que nunca harías en tu país. Uno piensa que moverse dentro de la UE es casi como moverse dentro de España pero con otro idioma y no lo es. La UE te da la facilidad de buscar trabajo en otro país sin necesidad de permiso de residencia o visado pero los derechos que tienes distan de los de los nacionales del país.

A pesar de todo no puedo decir que me haya ido mal en Alemania pero este, como ya imaginaba, no es un país para venir pensando en quedarse un par de años. Creo que requiere demasiado esfuerzo para irse después de un tiempo. Dicen que hay mucha gente que siempre quiere irse y nunca se va. Ahora lo entiendo. Luchas tanto por cualquier cosa que cuando surge la duda entre irte o quedarte hay una parte de tí que dice „¿con lo que he luchado me voy a dar por vencida ahora?“ Supongo que la respuesta a la pregunta depende de las circunstancias personales de cada uno pero uno se lo curra mucho aquí para dejarlo todo.

Alemania me ha enseñado en un año y nueve meses muchísimo. Cosas que nunca llegué a aprender en España aquí no ha quedado más remedio. Lo más importante: he aprendido a callar, al menos fuera de mi casa. A callar en el trabajo, en la calle, en un curso, o sea, todo lo que sea „vida pública“. Nunca lo logré en España pero creo que aquí no hay otra opción. También se me ha caído un mito. En Alemania también se miente, se estafa y se intentan aprovechar de aquellos que parecen más débiles como los extranjeros y esto lo hacen todos, sin diferenciar alemanes o extranjeros. Pensaba que había más honradez que en España. La diferencia es que aquí los personajes públicos, políticos y demás tienen vergüenza y si los pillan en algo dimiten pero el resto…el resto es igual. Todo se compra y se vende.

Por último voy a terminar con el tema del alemán. Eso que me ha preocupado tanto siempre. He ido a diversas academias, he tenido profesores particulares, he hecho cursos de alemán enfocados al trabajo y al final he llegado a la conclusión que lo mejor que he hecho fue al principio, relacionarme con españoles lo estricatamente necesario y hacer las gestiones sencillas por mi misma (Anmeldung, Krankenkasse, Finanzamt). Las clases de alemán es importante recibirlas en alemán aunque al principio no te enteres de nada. Durante un tiempo tuve clases de alemán en español y parecía que era mejor pero luego me he dado cuenta que de poco me ha servido. Para resolver dudas son perfectas pero no para aprender el idioma. Cuando más he aprendido es cuando he hecho un curso especializado donde al principio no entendía nada porque los profesores hablaban a su manera. Era muy frustrante pero a los dos meses vi mis progresos y eso ya no se olvida. Es el verdadero aprendizaje.

¿Integración en Alemania?

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Hallo Leute,

hace poco he empezado un curso de algo relacionado con mi profesión pero en alemán, claro. En el curso hay gente de muchos sitios del mundo siendo yo la única europea occidental (los europeos que hay son orientales y el resto de oriente medio o Asia).

En este curso estoy descubriendo muchas cosas sobre como se integra o mejor dicho desde mi punto de vista, como no se integra la gente a no ser que tengan a alguien que les ayude mucho y como se enseña en por lo menos Berlin (no me atrevo a decir Alemania porque no se si en otros „Länder“ usarán los mismos métodos).

Voy a empezar por lo más sencillo. La parte de la enseñanza. Realmente en una parte de este curso no estoy aprendiendo mucho porque ya lo sabía pero el reto es aprenderlo en alemán, usar el vocabulario técnico alemán, etc. Me ha sorprendido la forma tan clara que tienen de explicar ciertos conceptos que en España tardé mucho en entender y solo los entendí con el tiempo. Aquí como son „cuadriculados“ te dicen esto es así, así, así y así. No se van por las ramas. Si ellos tienen previsto enseñarte 3 fases aunque en la realidad haya 4, la 4ª no existe. Quizás yo se que hay una 4ª por mis estudios y le digo al profesor ¿ y la 4ª? Me dice „solo hay tres“. Y de ahí no sale ni a palos.

Pero no todo es bonito en este tema. Cuando hacemos un examen dicen en alto los errores de cada uno y a veces con algún comentario nada alentador. Esto según me han comentado lo hacen también en los colegios con los niños. A mi de niña no me hubiera gustado, lo habría pasado mal. En este momento me lo tomé diferente, fue un elemento motivador porque tuve errores tontos y saber que hacen esto me motiva para en el próximo hacer lo posible para no equivocarme. Entiendo que esa es la filosofía pero no es para mi lo ideal. Eso sí, después de esto entiendo que sean tan competitivos y que cualquier error les ponga de mal humor.

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Pasamos ahora al tema de como es estar en clase con gente tan diversa. Realmente puedes tomártelo de dos maneras…o pasártelo bien o estar amargada todo el día porque „nada es como debe ser“. Al principio, la segunda semana, sentía que todo era un caos, que cada uno hacía lo que quería y que los profesores iban un poco a lo suyo. Ahora lo veo como un sitio donde cada día pasa algo nuevo, me divierto y me lo paso bien a la vez que aprendo todo tipo de cosas simplemente que me ha sorprendido que cada uno más o menos hace o deshace a su antojo y nadie dice nada (entradas y salidas a clase, móviles sonando, momentos en los que la clase se convierte en un „gallinero“, etc. )

Se supone que la gente que hace curso como este ha hecho antes cursos que se llaman de „integración“, sobre todo si son extra comunitarios ya que para ellos son obligatorios. Yo no los he hecho y me pregunto que enseñarán en integración. De todos modos sea lo que sea lo que enseñen, da igual. Puedes aprender mucho de integración pero hay una sensación o al menos yo la tengo de si te quieres integrar, si quieres ser „uno más“ en la sociedad alemana sin destacar demasiado (cuando tienes la suerte de tener unas características físicas que no delatan que seguro eres extranjera y solo cuando hablas ya es seguro que lo eres) tienes que ser tú quien se adapte totalmente a ellos. Hasta ahí bien, es lo lógico. Pero yo pensaba que realmente hay una ayuda y veo que no, que por lo que estoy viendo no la hay. En muchos sitios leí que los alemanes te agradecen que hables en su idioma…No se, será en pueblos y demás porque por donde yo he ido pasando cuando hablo mal o me ponen mala cara o me hablan en inglés. O quizás era antes. Ahora son “el imperio”…

Dice esta foto que “la formación es la llave de la integración”…yo añado…si te dejan. Digo esto porque veo muchas cosas que pasan cada día. Tenemos las típicas conversaciones en las que se reflejan las diferentes formas de ver ciertas cosas entre oriente y occidente y si queremos que las personas de integren en Alemania no creo que la mejor manera sea que después de 10 años como llevan algunos sigan escudándose en el ” yo lo hago así porque en mi país es así” cuando son cosas que nos afectan a todos. Supongo que por eso nunca se integran y no se donde está la clave pero a mi me da la impresión que a Alemania le importa un bledo que se integren o no. En cambio cuando yo he tenido algún problema cultural he gritado, llorado y pataleado. Lo he considerado muchas veces injusto pero si quiero ser una más de aquí tengo que aceptar ciertas cosas. Si no, puedo pasarme toda la vida frustrada y diciendo “en mi país…” Y nadie me va a ayudar porque aquí nadie te ayuda.

Hay ONGs que ayudan, sí, pero la ayuda normalmente queda en trámites burocráticos (que ya es mucho) y en ayudar a personas a insertarse en el mercado laboral. Todo esto es muy importante pero ¿integrarse en la sociedad alemana? Es muy difícil. Yo vine con esa predisposición y mientras más tiempo pasa más complicado lo veo y eso que nuestra cultura no es tan diferente como puede ser la de un hindú pero es suficientemente distinta.

No, no todos los inmigrantes somos iguales. Hasta ahora los españoles no estamos mal vistos. Esperemos que la cosa no cambie. Los „más deseados“ ahora mismo son los coreanos y los chinos, por su nivel económico. Los más „repudiados“, como siempre, los árabes. En cuanto a los turcos aún no he entendido bien la relación de amor-odio que se tienen. Los alemanes se mueren por un kehbab,por visitar el país y por comprar en sus tiendas porque son más baratas pero no los tratan como iguales cuando muchos de ellos han nacido aquí. También es cierto que muchos de ellos siguen viviendo como turcos…así que volvemos a lo mismo ¿cómo se integra uno en este país?

Supongo que ayuda mucho tener pareja alemana. Este país, o mejor dicho la emigración a este país ha roto muchas de mis líneas rojas en cuanto a que ahora entiendo cosas que la gente hace y antes no. Es más fácil si vienes a estudiar…haces amigos. Pero cuando vienes de mayor, yo solo conozco mujeres extranjeras. Las pocas alemanas que he conocido han sido en Frankfurt o en el trabajo. En Frankfurt tuve la oportunidad de conocer cosas de Alemania pero aquí no he conocido a ninguna más que por temas profesionales.

Ahora puedo entender porqué alguien puede venir a un país y antes de hacer nada su primer objetivo es tener una pareja del país. Te abre muchas puertas. Que yo no lo haya hecho porque soy como soy es diferente pero ahora comprendo a quienes lo hacen.

No se si lograré integrarme en la sociedad alemana. Me gustaría pero tengo la sensación que quedándome en Berlín es imposible. El tiempo lo dirá.

Los “volver a empezar”

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Hallo Leute,

una de las cosas que peor llevo de la emigración son los “volver a empezar”. Cuando uno sale de España no es consciente de que el viaje realmente no ha hecho más que empezar y normalmente le quedan unas cuantas casas por las que pasar y varias ciudades en las que vivir.

Yo ya llevo tres ciudades y no se si me quedará alguna otra. Por un lado mi parte aventurera no deshecha una nueva aventura pero por otro tengo necesidad de asentarme en algún sitio por algunos años.

Algo que me ha costado aquí ha sido conocer gente. Al principio porque no quería hablar mucho en español y más tarde por razones más personales. Al final conoces, aunque menos alemanes de los que esperaba a no ser que tengas pareja alemana o algún vínculo fuerte con alguien alemán. No es tan fácil conocer alemanes fuera del trabajo.

Esas personas que conoces, sean 1, 2, 3 o 20, poco a poco se van convirtiendo en las personas que realmente te entienden. No porque tus amigos en tu país no quieran entenderte sino porque si no han vivido la experiencia que tú vives y en el momento vital que lo estás haciendo tú no es posible que se pongan en tu lugar por mucho que quieran. Lo del momento vital creo que es importante porque no es lo mismo venir con 25 que con casi 40. Con 25 me hubiera comido el mundo…ahora las cosas no son tan fáciles. Tienes más experiencias a tus espaldas y a veces arriesgas menos.Piensas más algunas cosas y tienes más cuidado. También tiene su lado bueno, aguantas más si quieres conseguir algo, al menos en mi caso. Creo que con 25 hubieses pasado un año de fiesta y hubiese vuelto a España.

Hay momentos en la emigración que surge la posibilidad de mudarte otra vez. Al principio cuando llevas un par de meses es sencillo. No tienes ningún arraigo, aún no has vivido ciertas experiencias, todo es novedoso,etc. Así que nada, te compras un billete de tren y ya está. Poco a poco va pasando el tiempo vas teniendo experiencias, trabajo, conociendo gente, etcétera. Y ahí cuando empiezan en cierto sentido los “problemas”.

A veces te aparece una oportunidad laboral en otra ciudad. El trabajo parece que merece la pena. En principio ningún problema pero…quizás tienes dos amigos, de esos con los que puedes hablar porque viven son inmigrantes como tú. Cuando tienes un día malo hablas con ellos y te entienden. Eso no se paga con nada. Pero claro, cada uno tiene que hacer su vida y al final tienes que decidir. Eso se me hace duro. Tomar este tipo de decisiones. Al principio todo era fácil y ahora cuando ya he visto la crudeza de la emigración, cuando veo que solo las personas que son emigrantes y con una cultura como la mía o parecida (españoles o latinos) me entienden, valoro mucho más tener a gente con la que pueda hablar cerca.

Aquí la movilidad es muchísima, tanto entre extranjeros como entre nativos…hasta que los nativos se casan, claro. Luego las mujeres suelen sacrificar bastante su vida profesional. Los extranjeros muchas veces necesitan los dos sueldos para vivir o si no se complementan con ayudas del estado. Así que no es raro que a todos nos toque cambiar de ciudad como mínimo una vez.

Nunca me di cuenta de mis necesidades de comunicación hasta estos últimos meses aquí. Siempre he sido una persona tranquila. De hecho no me ha importado viajar sola por ejemplo. En cambio ahora me cuesta muchísimo hacerlo porque he estado tanto tiempo sola que me gusta el contacto humano.

Ahora mismo me relaciono bastante con gente del este, de oriente medio, Turquía e India. A excepción de la gente del este que ha estudiado fuera de su país, a la gente del este los encuentro muy cerrados y solo se relacionan entre ellos. Ni intentan acercarse a nosotros, como si no existiéramos. El resto somos más comunicativos, expresamos más, hablamos, sonreímos…la verdad es que una echa de menos ese calor humano algunas veces. Este contacto me hace la vida más sencilla aquí, necesito cada día hablar con alguien, al final todos somos extranjeros y nos sentimos parecidos.

Respecto a tus amigos en España si, siguen siendo tus amigos y siempre van a serlo. Quien sabe si un día volveré. Pero en este momento de mi vida es difícil que comprendan como me siento. Se que lo intentan pero yo tampoco los entendería si ellos fueran los emigrantes. Es algo así como si no lo vives no lo entiendes. Desde fuera pensamos que las cosas son de una manera. Si, quizás todos podemos imaginar ciertas cosas pero nunca puedes imaginar un sentimiento.

Aunque si me dieran a elegir no elegiría Berlin como el mejor sitio de Alemania para vivir espero no tener que moverme. Es tan duro…simplemente el hecho de empezar a conocer gente es lo que menos me gusta porque no es fácil. Además hay mucha gente que va y viene. No todo el mundo se queda en Alemania. Recuerdo cuando me decían “si puedes estar en tu país, quédate en él”. Ahora lo entiendo.

Alemania, un país duro pero que para mi merece la pena

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Hallo Leute,

quienes habéis leído el blog entero sabeis que antes de venir a Alemania estuve mucho tiempo preparando el viaje e informándome. Creo que de algo me ha servido pero por supuesto hay muchas cosas que no puedes ni imaginar. De hecho es mejor que así sea porque si no, no te atreves. Solo con pensar como saldría de ciertas situaciones creo que hubiera hecho que no me atreviera. Pero lo hice y aquí estoy.

Mucho había leído sobre el tiempo que se tardaba en adaptarse al país, en aprender el idioma, en los “volver a empezar”, etc. Yo pensaba que cada uno tenía su experiencia y así es pero…al final me he dado cuenta que mi experiencia es la mía pero también me pasa lo mismo que le ha pasado al resto de la gente que ha emigrado como yo: con una maleta llena de ilusiones y solo con la vida por delante.

Estas semanas están siendo fundamentales para mi estancia en Alemania. Me he dado cuenta que estoy en una momento importante en las etapas de adaptación al país. Es algo así como cuando de repente ves la realidad tal y como es con sus pros y sus contras. Valoras lo que tienes aquí, lo que dejaste y piensas si de verdad esto merece la pena o crees que el esfuerzo realizado ha sido simplemente una experiencia más con un punto y final.

Piensas de todo y a veces hay momentos que te sientes en tierra de nadie porque aquí te faltan cosas que no sabes como conseguir (por ejemplo los buenos amigos que dejaste en España, con los que hablas por Skype o Facebook pero hay días que eso no es suficiente) ya que uno no busca lo mismo con 25 que con casi 40. Por otro lado sigues pensando que esto merece la pena porque aunque haya momentos malos, desde que tienes uno bueno recompensa todo lo anterior. Además ves la vida de tu familia y amigos en España, lees los periódicos y sí, tienen que ver contigo pero no tanto. Me gusta vivir aquí, comer pescado en el Nordsee, decir “Alles Klar”, salir en verano con mochila para llevar el agua, disfrutar de las estaciones, vivir la historia de esta ciudad, sentir que “soy de aquí” cuando un turista me pide que le haga una foto o me pregunta como llegar a un sitio, pedir un Apfelschrole en vez de cualquier otra bebida…

Así que entre unas cosas y otras poco a poco todo se va encaminando. No como yo esperaba pero estoy contenta. Ya se sabe que la vida es lo que sucede mientras tú tienes otros planes.

Siempre he dicho que Alemania es un país duro y creo que no me equivoco al afirmarlo rotundamente pero también en el año y medio que llevo me está demostrando que la paciencia y el trabajo, el luchar por lo que quieres, da su recompensa. Se supone que así deberían ser las cosas, ¿no? Las cosas hay que ganárselas luchando por ellas o al menos esa es la idea que yo siempre he tenido desde niña. En España rara vez tuve la impresión que era así…sí, podías sacar buenas notas pero eso ¿para qué servía? En mi caso ni para una beca. Aquí creo que con las mismas notas se podría haber sacado mejor partido de mi rendimiento escolar, sabiendo lo poco que se del sistema educativo (que es bastante complicado). En el ámbito laboral aquí las cosas no me van a ser fáciles…pero estoy aprendiendo a valorar cada pequeño triunfo que tengo ya sea porque mejoro con mi idioma, porque ya no busco médicos que hablen inglés o porque veo que hay nuevas perspectivas para reorientar mi vida en varios ámbitos.

Cada vez que tengo esos pequeños triunfos los valoro como nunca antes valoré algo en España. Aquí todo lo disfrutas más, porque te cuesta mucho más. En el fondo obtienes unas experiencias vitales que de ninguna otra manera obtendrías.

Si en la vida no hay que cerrar las puertas a nada, cuando emigras mucho menos. Nunca se sabe lo que esa puerta que abres puede traerte.

Alemania no es “El Dorado”. Que nadie venga pensando que este país te abre las puertas fácilmente. No, este país te da pero te lo tienes que ganar. Es duro, hay que aguantar, hay que pasarlo mal, llorar, tener paciencia, ser perseverante, levantarse y caerse una y otra vez pero a mi al menos como país no me ha defraudado. Que luego las personas no tengan esos valores que pensaba que tenían antes de venir es otra cosa pero también es cierto que la sociedad occidental ha cambiado mucho en muy poco tiempo.

Hace 15 días me preguntaba que hacía yo en Berlín. A día de hoy ya lo se. En parte te lo debo a ti aunque para ello haya tenido que salir lo peor de mi. Sí, ahora estoy donde estoy porque me lo he currado, nadie me lo ha regalado…pero sabemos que los últimos meses ha habido un trabajo de equipo. Gracias, de corazón.

P. D. La canción es algo muy personal. Los amigos que me leen saben mi historia. Ya era hora que dedicara algo a mi tierra, a Canarias. Y nada mejor que esta canción que es como me siento actualmente, como si algo estuviera bueno estuviera empezando, cantada por un grupo canario y rodado el video muy cerca de mi casa. Tuve que venirme a Alemania para sentir muchas cosas. Suele suceder.